El informe titulado «Estudiantes y ascendencia étnico-racial en la Udelar: resultados del análisis de datos de la Encuesta Continua a Estudiantes (2024)», presentado el 25 de marzo, demuestra la importancia de contar con datos de calidad para el análisis de esta temática en la institución. La presentación no sólo sirvió para difundir los resultados obtenidos, sino que generó un rico espacio de intercambio.
El trabajo fue realizado por el Observatorio sobre Racismo y Xenofobia, un ámbito donde el Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales de la Universidad de la República (Udelar) y Organizaciones Mundo Afro (OMA) trabajan en conjunto.
Se trata del tercer informe presentado por este Observatorio, desde su creación en 2021. En particular, trabajaron en este estudio Óscar Rorra (OMA), Nicolás Robledo (Prorrectorado de Extensión y y Programas Integrales, Udelar), Mónica Olaza (Facultad de Psicología y Red de Estudios Afrouruguayos, Udelar) y Natalia Stalla (Red de Estudios Afrouruguayos, Udelar).
La presentación abrió con la participación del prorrector de Extensión y Programas Integrales de la Udelar, Miguel Olivetti, y la presidenta de OMA, Verónica Villagra.
Olivetti destacó la importancia de este tema para la Udelar, que en 2023 se declaró Universidad Antirracista. La declaración plantea un horizonte y una apuesta de trabajo, indicó, pero es necesario generar hechos hacia objetivos «que permitan que la declaración no sea sólo discursiva, sino que se materialice en acciones». Esta idea es característica de la función de extensión, que desde su posicionamiento más crítico busca «la transformación de la realidad» en cuestiones que se encuadran en los valores que sostiene nuestra universidad, expresó.
El prorrector explicó que el Observatorio lleva adelante tres líneas de trabajo: el monitoreo de políticas públicas con perspectiva étnico-racial, la coordinación del proyecto «Afronteira: antirracista y diversa» y la realización de experiencias de impacto, sensibilización, formación y difusión.
Villagra, por su parte, se refirió a la trayectoria de OMA y destacó especialmente el rol de las mujeres, también las universitarias, en las luchas de este colectivo. Señaló que el Observatorio sobre Racismo y Xenofobia surgió con la idea de monitorear «las fragilidades que nosotros encontrábamos en los espacios políticos en aquel momento». Resaltó la importancia de tener a la academia como aliada porque esto «modifica las posibilidades y la historia de vida de otros y otras».
Agregó que las organizaciones afro esperan que los resultados del informe sobre la ascendencia racial de estudiantes de la Udelar permitan «intervenir directamente en la implementación de la política facilitadora hacia ingresos, acompañamientos y trayectorias de otras y otros afrouniversitarios».
Foco en las desigualdades
Olaza comentó que el trabajo presentado tiene el propósito de contribuir con evidencias para que la Udelar pueda tomar decisiones respecto a la temática étnico-racial. Hasta este momento, sobre esta dimensión existía «un análisis muy primario con algunos datos muy generales», puntualizó. Agregó que el estudio se enmarca en los mandatos de la ley 19.122, de 2013, por la que nuestra institución debe realizar acciones afirmativas que aporten a reparar los efectos de la discriminación histórica sufrida por la población afro.
Además, el Plan Nacional de Equidad Racial indica la importancia del registro de la variable étnico-racial en organismos públicos; «afortunadamente la Universidad realiza este registro desde el año 2012», informó.
El equipo trabajó con base en los datos obtenidos a través del Formulario continuo de grado FormA-Estudiantes, relevamiento anual y obligatorio que, desde 2018, debe completar todo el estudiantado inscripto en la Udelar.
En este informe se incorporó la perspectiva étnico-racial no sólo para observar la situación del estudiantado afrodescendiente, sino también la de la población de ascendencia indígena, según explicó Olaza. Finalmente, la docente agradeció el apoyo generoso de la División Estadística de la Dirección General de Planeamiento (DGPlan) de la Udelar en este proceso.
Construir las variables
Uno de los objetivos del trabajo fue estudiar la evolución de datos de ascendencia étnico-racial de estudiantes entre 2018 y 2024. No obstante, el grupo encontró una dificultad al comprobar que en 2023, la DGPlan retiró la obligatoriedad en la respuesta a esta pregunta en el formulario, por limitaciones derivadas de la Ley de Protección de datos personales. Por tanto, el análisis comparativo se vio limitado, señaló Stalla, aclarando a la vez que este informe constituye «una primera aproximación a la posibilidad de que los datos que se relevan se empiecen a cruzar».
Stalla explicó que se estudió información obtenida a partir de las declaraciones de «ascendencia principal», ya que permiten acercarse de forma más fiel a observar las brechas de desigualdad producidas por la discriminación racial. Estos datos se relacionaron con diversas variables: año de ingreso, sexo, edad, lugar de procedencia, área académica y servicio universitario, así como también situación laboral, acceso a becas y conocimiento del Protocolo de actuación ante situaciones de violencia, acoso y discriminación de la Udelar.
Opciones de respuesta
El equipo encontró que un 5,5% de estudiantes (7147) declara que «no cree tener ascendencia» y además, 2224 estudiantes optaron por no responder a la pregunta. Si bien esto no invalida los resultados del informe, afecta la precisión de la caracterización de la población analizada y es «preocupante», señala el informe.
Este punto en particular generó el intercambio entre diversos asistentes a esta presentación, quienes manifestaron que hay personas que no comprenden los alcances de esta pregunta, no le dan importancia, o bien entienden «que no les corresponde responder». Desde el público, integrantes de colectivos afrouruguayos indicaron que a menudo se percibe que «sólo las personas racializadas tenemos ascendencia étnico-racial» y que esto no es más que «otra muestra de los privilegios» de la población no discriminada.
Crecimiento y tendencias
Con las limitaciones planteadas y al considerar los datos de quienes se identificaron con la ascendencia principal afro o indígena, este estudio verifica «una tendencia ascendente constante» en la proporción de estos grupos desde 2018, que se mantiene incluso luego del cambio que eliminó la obligatoriedad de responder la pregunta en 2023.
En el primer año del período estudiado, los datos sobre autopercepción arrojaron que un 3.9% se identificó como afrodescendiente y un 3.5% como indígena. En tanto, en 2024 estos ascendieron respectivamente a 5,2% (un total de 6742 personas) y 4,1 %, (5301 estudiantes), informó Stalla.
Robledo presentó los resultados relativos al origen y distribución geográfica de estos grupos de estudiantes. El informe muestra que, del total de afrodescendientes que estudiaban en la Udelar en 2024, 47,3% son de Montevideo, lo que podía esperarse. En el interior, los departamentos en los que nacieron más estudiantes identificados con esta ascendencia étnico-racial son Rivera (7%), Artigas (5,49%) y Salto (5,25%), donde la población afro tiene un peso muy importante de acuerdo con el Censo Nacional de 2023, señaló.
Además, se constató que 13,06% de las y los estudiantes universitarios de Artigas son afro o negros, al igual que un 12,52% de quienes nacieron en Rivera, siendo ambos departamentos los que cuentan con mayores porcentajes de esta población a nivel nacional (21,8% y 21% respectivamente). «Si bien estos departamentos aportan un porcentaje importante de presencia de estudiantes afro, se ve también un ingreso desigual en relación a las otras ascendencias de su mismo departamento, en particular la ascendencia blanca», planteó Robledo. El informe incluye datos sobre estudiantes nacidos en el exterior y su aporte a la población afrodescendiente e indígena en la Udelar.
Respecto a la distribución de los grupos estudiados según servicio universitario y área académica, se constató que 41% de la población afro o negra de la Udelar cursa carreras vinculadas a las Ciencias de la Salud y 43,1% opta por el Área Social y Artística.
Deuda histórica
En su intervención, Rorra enfatizó en el retraso histórico que tanto el estado uruguayo como la Udelar han demostrado respecto de la discriminación étnico-racial. Como ejemplo, explicó que en 1968 Uruguay ratificó la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, pero no fue hasta 2020 que la Udelar -una institución con 177 años de existencia- aprobó su Protocolo de actuación ante situaciones de violencia, acoso y discriminación.
El informe presentado por el Observatorio analiza el nivel de conocimiento de este Protocolo por parte del estudiantado universitario. Rorra indicó que, mientras es conocido por el 52,91% de estudiantes de ascendencia afro o negra y 51,76% de indígenas, en el grupo identificado con la ascendencia blanca este porcentaje es de 48,47%.
En cuanto al trabajo y las condiciones de actividad económica de estudiantes de ambas ascendencias, la investigación no encontró diferencias significativas respecto de los datos que se verifican entre personas afrodescendientes e indígenas de la población general. «También nos gustaría saber qué tipo de trabajo tienen estos estudiantes», planteó.
De igual modo, señaló la necesidad de obtener más información que vincule los programas de becas con el acceso a estas por parte de estudiantes afrodescendientes e indígenas, así como también sobre sus trayectorias educativas, permanencia y egreso. «No podemos hablar de una Universidad Antirracista si no tenemos estos datos, no podemos hacer políticas públicas basadas en el principio de igualdad y no discriminación si no tenemos los datos. Eso es indiscutible», planteó Rorra.
Luego de la presentación se generó un rico intercambio entre integrantes de organizaciones afro e indígenas, docentes y estudiantes de la Udelar y representantes de organismos estatales.
Diversos asistentes coincidieron al remarcar la importancia de contar con registros administrativos actualizados, relevados desde su origen a partir de una perspectiva de derechos que contemple las desigualdades étnico-raciales en todas sus dimensiones, incluyendo las miradas interseccionales. Se valoró la necesidad de crear análisis e indicadores adecuados a esta temática particular, ya que este entorno también es afectado por el racismo sistémico.
Fuente: https://udelar.edu.uy/noticias/deuda-historica-estudio-sobre-la-dimensi…