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Formación, práctica y salud mental en Rusia: miradas desde la experiencia contemporánea

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Invitados internacionales ofrecieron un recorrido amplio y situado por la psicología y la salud mental en Rusia, articulando historia disciplinar, coyuntura social y experiencias formativas. Desde los orígenes histórico-culturales y los debates teóricos que marcaron a la psicología rusa hasta los desafíos actuales de la práctica clínica en un contexto de crisis social, guerra y pospandemia, las intervenciones mostraron tensiones, continuidades y transformaciones. A su vez, las voces estudiantiles aportaron una mirada situada sobre la formación universitaria, la vida académica y los modos de construir comunidad profesional.

La mesa de diálogo Salud mental y formación en Rusia contó con las exposiciones de los docentes Dmitrii Kornienko y Elena Selivanova y de las estudiantes Anna Makarova y Aleksandra Sumchenko, todos pertenecientes a la Facultad de Psicología de la Academia Rusa de Economía Nacional y Administración Pública (Ranepa, por sus siglas en inglés). La actividad se realizó el 28 de noviembre en el salón de actos Élida Tuana de la Facultad de Psicología, en el marco del III Congreso Internacional de Psicología, y propuso un espacio de intercambio sobre salud mental y formación profesional desde la experiencia rusa contemporánea. Además, contó con la moderación de la docente Estefanía Pagano y la traducción de Marta Saxlund.

Los fundamentos históricos de la psicología en Rusia

Dmitrii Kornienko repasó la historia de la psicología en Rusia y la ubicó, desde fines del siglo XIX, en diálogo con Europa, especialmente con Alemania. Señaló que la comunidad psicológica rusa se conformó antes que la estadounidense y destacó a Iván Pavlov como figura fundacional por sentar “las bases biológicas del temperamento y la personalidad”, aunque advirtió sobre el sesgo biologicista que impulsaron algunos de sus seguidores.

Kornienko explicó que, tras la Revolución de 1917, el Estado orientó la psicología a la formación del “nuevo sujeto” socialista, con fuertes aportes en el campo pedagógico a partir de Vygotsky y Luria. Indicó que el aislamiento soviético limitó el desarrollo empírico, pero fortaleció marcos teóricos integradores. Señaló que, desde los años ochenta, la psicología rusa se abrió al mundo, incorporó la psicoterapia y hoy articula la tradición histórico-cultural con enfoques contemporáneos, investigación sobre digitalización y práctica basada en evidencia.

Salud mental en tiempos de crisis social y guerra

Elena Selivanova abordó la salud mental en su país, donde describió un escenario crítico atravesado por la pandemia, la guerra en Ucrania, la migración forzada y la inestabilidad económica. Señaló un aumento marcado de la ansiedad, la depresión y los conflictos familiares, así como de los trastornos por estrés postraumático en militares y su entorno. Indicó que la polarización generacional y la “culpa colectiva” afectaron especialmente a la juventud, y subrayó el crecimiento sostenido del consumo de antidepresivos como indicador del malestar social.
Selivanova explicó que la formación universitaria en psicología brindó una base teórica sólida, pero no preparó suficientemente para la práctica clínica. En ese sentido, señaló que los profesionales debieron completar formaciones adicionales en enfoques terapéuticos, supervisión obligatoria y terapia personal. Asimismo, destacó la centralidad de la evidencia científica y del código ético en un contexto sin licencia estatal obligatoria, afirmó que plataformas y clínicas privadas funcionan como reguladores de calidad y concluyó que la demanda creciente impulsa el interés por la formación profesional continua.

Formación profesional y desafíos de la práctica clínica

Anna Makarova expuso la experiencia estudiantil en la Facultad de Psicología de Ranepa y destacó la fuerte articulación entre formación académica, investigación y prácticas tempranas. La estudiante de tercer año subrayó el valor de espacios científicos como escuelas de verano, seminarios cognitivos y conferencias estudiantiles, donde  estudiantes presentan investigaciones y dialogan “de igual a igual” con docentes. También resaltó la existencia de plataformas y comunidades internas que acompañan el inicio profesional, así como actividades extracurriculares que fortalecen habilidades comunicacionales, organizativas y clínicas desde los primeros años de la carrera.

Aleksandra Sumchenko cerró las intervenciones compartiendo su experiencia como estudiante en el tramo final de la carrera y describió una vida universitaria marcada por la diversidad de actividades formativas. La joven destacó la importancia de las lenguas extranjeras, el deporte obligatorio y las instancias de adaptación inicial, que facilitaron el vínculo entre estudiantes y docentes y ofrecieron una comprensión temprana del recorrido académico.

Asimismo, la invitada resaltó la solidez de la formación teórica —con fuerte énfasis en psicología general, estadística y metodología— junto con múltiples espacios prácticos, culturales y de voluntariado. También mencionó festivales interculturales, prácticas profesionales de verano y tradiciones institucionales que fortalecieron el sentido de comunidad y ampliaron la experiencia formativa más allá del aula.

 

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Publicado el Miércoles 18 Febrero, 2026

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