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Psicología social desde Uruguay: una apuesta crítica para pensar el presente

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¿Qué lugar ocupa hoy la psicología social frente a un mundo atravesado por la fragmentación, la desigualdad y las crisis contemporáneas? Durante la presentación del libro Insistencias y transcursos de la Psicología Social desde Uruguay, docentes e investigadores reivindicaron una psicología crítica, situada y colectiva, capaz de cuestionar las certezas disciplinares, tensionar los modos tradicionales de producir conocimiento y volver a pensar las relaciones entre subjetividad, política y transformación social.

La presentación del texto se realizó el 26 de marzo en el Salón de Actos “Élida Tuana” de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República. La actividad, organizada por el Instituto de Psicología Social, reunió a docentes, estudiantes e investigadores y contó con las intervenciones de Fernando Berriel, coordinador y coautor de la publicación; Gabriela Etcheverry, docente y coautora del libro; y Lupicínio Íñiguez Rueda, referente de la psicología social crítica y discursiva de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Una psicología social “impura”

En el inicio de la actividad, Fernando Berriel explicó que el libro nació de un largo recorrido colectivo dentro de la Unidad Curricular de Psicología Social de la Facultad de Psicología. Señaló que el texto no intentó construir una psicología social “coherente” o cerrada, sino recuperar una tradición crítica, múltiple y abierta al debate. Afirmó que la obra buscó “seguir mirando” la realidad contemporánea desde posicionamientos críticos, tanto frente a los problemas sociales como frente a la propia psicología. En ese sentido, sostuvo que la publicación apostó por una psicología social “impura”, atravesada por tensiones, matices y preguntas antes que por certezas definitivas. 

También planteó que el texto surgió en un contexto académico que tiende a privilegiar modelos cientificistas y aproximaciones “puras” de la disciplina. Frente a eso, defendió una psicología social atravesada por distintos saberes, tradiciones y experiencias históricas. Explicó que la idea de “insistencias” remitía a la necesidad de volver una y otra vez sobre ciertas preguntas críticas y mantener abiertas las discusiones. 

Berriel destacó que el libro recorrió distintas corrientes teóricas con el propósito de comprender los desafíos históricos que enfrentaron sus autores, no para convertir sus planteos en verdades cerradas, sino para “ponerlos nuevamente a circular” desde el presente. Finalmente, cerró su intervención reivindicando el “no saber” como una posición necesaria para pensar críticamente y seguir produciendo nuevas preguntas. 

Una cartografía crítica de la psicología social

Lupicínio Íñiguez celebró la publicación como un espacio de “conversación, memoria y pensamiento crítico” sobre la psicología social y sostuvo que el libro construyó una “cartografía” del campo en Uruguay atravesada por debates, tensiones y desplazamientos. Afirmó que la obra no funcionó como un manual cerrado ni como un tratado sistemático, sino como “un dispositivo de problematización” que recuperó discusiones históricas para volver a pensarlas desde el presente. Además, interpretó la noción de “insistencias” como la persistencia de preguntas fundamentales sobre la relación entre individuo, sociedad y producción de subjetividad. 

El académico destacó que el libro cuestionó los dualismos clásicos entre individuo y sociedad y propuso comprender la subjetividad como una producción sociohistórica atravesada por relaciones, prácticas e instituciones. También señaló que la obra examinó críticamente el papel de la psicología social en ámbitos como la educación, la salud y las políticas públicas, donde muchas veces reproduce lógicas neoliberales centradas en la responsabilidad individual. En ese sentido, defendió una psicología social situada, crítica y políticamente comprometida, capaz de “pensar lo común” y producir conocimientos desde América Latina sin depender de categorías importadas “acríticamente” desde el norte global. 

El libro como experiencia colectiva y abierta

En su intervención, Gabriela Etcheverry reflexionó sobre qué significa presentar un libro y a quiénes se dirige esa presentación. Señaló que el texto debía abrirse a múltiples lecturas y sostuvo, retomando a Roland Barthes, que “la unidad del texto no está en su origen, sino en su destino”. Desde esa perspectiva, defendió “el derecho al sentido múltiple” como una forma de resistencia incluso frente a las intenciones de quienes escribieron el libro. Además, afirmó que el proyecto nació de un trabajo colectivo vinculado a las prácticas de enseñanza y a las actividades de aula. 

La docente sostuvo que el libro recuperó una tradición universitaria de la psicología social uruguaya y cuestionó los modos de producción académica “vertiginosos” y burocráticos. Explicó que el equipo buscó escribir desde la problematización y no desde modelos cerrados, insistiendo en preguntas sobre subjetividad, política, neutralidad y transformación social. También invitó a leer el libro “como una cita amorosa con las palabras” y retomó la idea de que un texto no debe “comprenderse”, sino ponerse en funcionamiento. Finalmente, defendió una psicología social crítica, situada y abierta al diálogo entre disciplinas.

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Publicado el Viernes 22 Mayo, 2026

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